Cuando la familia Paulmann decidió, en 1998, entrar al negocio del helado, se preocupó de rescatar la esencia del helado artesanal italiano, adaptándolo sutilmente al gusto chileno.
 
Aun cuando hoy se fabrican más de 2.000 litros de helados diariamente para abastecer a los siete puntos de venta que poseemos en Santiago y el jumbo de Rancagua, la producción de la empresa sigue manteniendo la calidad de la confección artesanal. En Gelatos no se usan colorantes ni saborizantes artificiales, los sabores son naturales al punto que para elaborar el helado de vainilla y de canela se hierven los palitos de estas especies, el de frambuesa incluso, lleva hasta sus pepas incluidas y el de pistacho es preparado con pistachos verdaderos.
 
La gran variedad como lo mencionábamos anteriormente, incluye 45 sabores, algunos exóticos como el de Amarena, que se fabrica con guindas importadas desde Italia; el de Mango Alfonso, con productos traídos desde el caribe y el de Jengibre, que se produce para un restaurante japonés.
 
Así, si hablamos de un helado artesanal como es el caso del nuestro, hablamos de un helado elaborado a partir de leche fresca, crema de leche o fruta seleccionada.
 
Si usted prueba uno de nuestros “Sorbets” o “Sorbetos” (helado de fruta al agua) podrá estar seguro de no estar consumiendo nada más que fruta natural, agua y azúcar de caña, y eso casi nadie más lo ofrece en nuestro país.

 

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